
Descubrí hace un par de semanas, gracias a mi hermano, un blog GENIAL, es decir, de un genio... no voy a explicar de que es... mejor leerlo... no puedo dejar de leerlo con ustedes HERNAN CASCIARI


Se fueron. Tomaron lo poco que tenían y se marcharon. Sin mirar atrás. Ahogando las dudas, las penas y la nostalgia en su esperanza, en encontrar algo mejor.
Él era un hombre fuerte, pero estuvo allí, vivió los infortunios de un guerra que no tenia que ver con él, ni con su vida, sobrevivió gracias en parte a la suerte y a una buena amiga. Mirando al mar, estaba convencido de que dejaba atrás los malos recuerdos, sin pensar que ya estaba marcado por unas cicatrices tan profundas que no dejarían de doler nunca.
Ella dejaba atrás su vida, un embarazo angustioso con final trágico en el que ya no podía pensar, sin embargo, en este viaje se sentía feliz, pues en su vientre una nueva vida había empezado a crecer, se llamaría Edelfa, la primera de 6 hijos.
Les habían dicho que en América se podría encontrar trabajo y vivir bien, así que subieron al primer barco hacia Argentina, debían llegar hasta Rosario, estaban seguros de que allí iban a encontrar lo que buscaban...
Después de tantos y tantos días, pisaron tierra al fin, habían llegado a Rosario, pero no sabrían ellos hasta mas tarde que no era el Rosario que buscaban y que no era Argentina el país donde iban a crecer sus hijos, sus nietos y sus bisnietos, sino Uruguay, cambiaron el destino de algunos, el de mi familia, el mío y llevo con Orgullo el nombre de la ciudad que buscaban y de la que encontraron.
Y muchos años mas tarde parte de esa misma familia, volvimos a cruzar el charco, con mas comodidades esta vez, aunque con la mismas inseguridades y el mismo objetivo.
Fe de erratas: donde el antiguo testamento dice lo que dice, debe decir lo que quizá me ha confesado su principal protagonista:
Lástima que Adán fuera tan bruto. Lástima que Eva fuera tan sorda. Y lástima que yo no supe hacerme entender.
Adán y Eva eran los primeros seres humanos que de mi mano nacían, y reconozco que tenían ciertos defectos de estructura, armado y terminación. Ellos no estaban preparados para escuchar, ni para pensar. Y yo… bueno, quizá yo no estaba preparado parta hablar. Antes de Adán y Eva, nunca había hablado con nadie. Yo había pronunciado bellas frases, como ¡Hágase la luz!, pero siempre en soledad. Así que aquella tarde, cuando me encontré con Adán y Eva a la hora de la brisa, no fui muy elocuente. Me faltaba práctica.
Lo primero que sentí fue asombro. Ellos acababan de robar la fruta del árbol prohibido, en el centro del paraíso. Adán había puesto cara de general que viene de entregar la espada y Eva miraba al suelo, como contando hormigas. Pero los dos estaban increíblemente jóvenes y bellos y radiantes. Me sorprendieron. Yo los había hecho: pero no sabia que el barro podía ser luminoso.
Después, lo reconozco, sentí envidia. Como nadie puede darme órdenes, ignoro la dignidad de la desobediencia. Tampoco puedo conocer la osadía del amor, que exige dos. En homenaje al principio de autoridad, me aguanté las ganas de felicitarlos por haberse hecho súbitamente sabios en pasiones humanas.
Entonces, vinieron los equívocos. Ellos entendieron caída donde yo hablé de vuelo. Creyeron que un pecado merece castigo si es original. Dije que peca quien desama: entendieron que peca quien ama. Donde anuncié pradera de fiesta, ellos entendieron valle de lágrimas. Dije que el dolor era la sal que daba gustito a la aventura humana: entendieron que los estaba condenando al otorgarle la gloria de ser mortales y loquitos. Entendieron todo al revés. Y se lo creyeron.
Últimamente ando con problemas de insomnio. Desde hace algunos milenios, me cuesta dormir. Y dormir me gusta, me gusta mucho, porque cuando duermo, sueño. Entonces me hago amante o amanta, me quemo en el fuego fugaz de los amores de paso, soy cómico de la legua, pescador de alta mar o gitana adivinadora de la suerte: del árbol prohibido devoro hasta las hojas y bebo y bailo hasta rodar por los sueños… Cuando despierto, estoy solo. No tengo con quien jugar, porque los ángeles me toman tan en serio, ni tengo a quien desear. Estoy condenado a desearme a mí mismo.
De estrella en estrella ando vagando, aburriéndome en el universo vacío. Me siento muy cansado, me siento muy solo. Yo estoy solo, yo soy solo, solo por toda eternidad.